DO NOT MISS THE JOYFUL EXPECTATION OF ADVENT! “COME, LORD JESUS!”

 

Dear Brothers and Sisters in Christ,

Today is the Second Sunday of Advent. I hope that this time of waiting for the Lord has had a joyful start for you. Since the establishment of the date of Christmas on December 25th, Advent began to take shape in the life of the Church as a time of preparation in order to keep the faithful away from the pagan rituals leading to the preexisting civil feast of the Sun. It is a time of joyful expectation for the coming of Christ.  To better prepare us, I would like to offer a few simple reflections on this beautiful season of the liturgical year.

Advent: Time of the Double Coming of Christ. The Old Testament readings that we hear at Mass invite us to enter into the long waiting period of the just for the Messiah. We, just like them, wait for the complete fulfillment of his promises. In the last days of Advent, the Church recalls the “anawim of Yahweh,” the small group of those who long for the Messiah: Zechariah, Elizabeth, John, Joseph, and Mary. Thus, Advent reads the mystery of Christ as present in every page of the Old Testament. Advent lives the past history as oriented towards Christ, and as a presence and a waiting for Him who comes. The theme of waiting is lived in the Church with the same prayer of the early Christian communities: “Marana-tha” (“Come, Lord!”).

Advent: Time of the Spirit; the Forerunner and the Forerunners. The true forerunner of Christ in his Second Coming is the Holy Spirit. He has spoken through the prophets: Zechariah, Elizabeth, John, and Mary. Chapter 1 in the Gospel of Luke shows the anticipated Pentecost of the last characters of the Old Testament. Thus, awaiting the definitive glorious revelation of Christ, the Church pronounces her “Come, Lord Jesus,” as the Bride guided by the Holy Spirit.

Advent: The Fulfillment of the Prophecies. God is faithful to his promises along the history of salvation. Throughout the pages of the Old Testament, we hear the steps of the Word, coming closer and closer to us in our human history. In Advent, we discover that all of our history is history of salvation that leads to the birth of the Savior. Advent is a celebration of all that long time of patience in which God has revealed Himself progressively. That’s why the great characters in Advent are Isaiah, the prophet who studies the messianic times and unveils the hidden face of the Anointed of the Spirit; John the Baptist, the last of the prophets and the friend of the Bridegroom; and Mary and Joseph, the silent witnesses of the fulfillment of the prophecies.

Advent: The Time of the Virgin Mary. Mary is the Virgin of the listening and the welcoming. She is the Virgin of the “fiat” (“let it be done”) to God, and the fruitful Virgin. Her waiting for God with hope has become presence; the promises have become gift. Advent is the time of the Daughter of Zion, the virgin of the waiting who in her “fiat” anticipates the “Marana-tha” of the Bride. She represents our humanity working together with God, making Him enter into the world and into our broken and wounded human nature.

Our parish is offering an extensive calendar of events directed to bring us deep into the graces of this life-giving season. If you have not received a calendar, please pick one up at our Welcome Desk or Parish Office. It’s also online at www.queenofpeace.net. Here, you will see activities commemorating the Solemnity of the Immaculate Conception and celebrating the Feast of our Lady of Guadalupe – two festivities honoring our Blessed Mother, who teaches us to receive the Lord in our hearts. We also have our Christmas concert, blessing of the nativity, and Christmas play.

In this time, in which our culture is focused on materialistic gift-giving, I invite you to take a different approach. Let us ask the Lord for spiritual gifts and graces. I pray that the Lord will continue to bless our beautifully diverse parish family, that we may put divisions aside and open our hearts to reconciliation and unity, and that He may guide us in the building of our new home, our new parish center.  Let us not let the new secular fashions, or our rampant commercialism, or even the different social commitments of these busy days take away from us the gift of love that God has prepared for us as we concentrate on our need for his coming. 

In Christ,

Fr. Felix P. Medina-Algaba, Pastor

 

¡No se pierdan la alegre esperanza del adviento! “! ¡Ven Señor Jesús!”

 

Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo,

Hoy es el segundo domingo de adviento. Espero que este tiempo de esperar al Señor haya tenido un buen comienzo para ustedes. Desde que se estableció el 25 de diciembre como fecha de Navidad, el Adviento comenzó a tomar forma en la vida de la Iglesia como un tiempo de preparación para mantener a los fieles alejados de los rituales paganos que existían antes celebrando la fiesta del Sol. Este es un tiempo alegre de esperanza alegre por la venida del Señor. Para prepararnos, me gustaría ofrecer un par de simples reflexiones sobre esta bella temporada del año litúrgico.

Adviento: Tiempo de la doble venida de Cristo. Las lecturas del Antiguo Testamento que escuchamos en la Misa nos invitan a entrar en el largo período de espera de los justos por el Mesías. Nosotros, como ellos, esperamos el cumplimiento completo de sus promesas. En los últimos días de Adviento, la Iglesia recuerda a los "anawim de Yahweh", el pequeño grupo de aquellos que anhelan al Mesías: Zacarías, Isabel, Juan, José y María. Así, el Adviento ve el misterio de Cristo como presente en cada página del Antiguo Testamento. El Adviento vive la historia pasada orientada hacia Cristo, y como presencia y espera de Aquel que viene. El tema de la espera se vive en la Iglesia con la misma oración de las primeras comunidades cristianas: "Marana-tha" ("¡Ven, Señor!").

Adviento: Tiempo del Espíritu: el precursor y los precursores. El verdadero precursor de Cristo en su Segunda Venida es el Espíritu Santo. Él ha hablado por medio de los profetas: Zacarías, Isabel, Juan y María. El capítulo 1 del Evangelio de San Lucas muestra el anticipado Pentecostés de los últimos personajes del Antiguo Testamento. Así, en espera de la revelación definitiva y gloriosa de Cristo, la Iglesia pronuncia su "Ven, Señor Jesús", como la Novia guiada por el Espíritu Santo.

Adviento: El Cumplimiento de las Profecías. Dios es fiel a sus promesas a lo largo de la historia de la salvación. A través de las páginas del Antiguo Testamento, escuchamos los pasos de la Palabra, cada vez más cerca de nosotros en nuestra historia humana. En el Adviento, descubrimos que toda nuestra historia es la historia de la salvación que lleva al nacimiento del Salvador. El Adviento es una celebración de todo ese largo tiempo de paciencia en el que Dios se ha revelado progresivamente. Es por eso que los grandes personajes en Adviento son Isaías, el profeta que estudia los tiempos mesiánicos y revela la cara oculta del Ungido del Espíritu; Juan Bautista, el último de los profetas y el amigo del Novio; Y María y José, testigos silenciosos del cumplimiento de las profecías.

Adviento: El Tiempo de la Virgen María. María es la Virgen que escucha y da la bienvenida. Ella es la Virgen del "fiat" ("hágase") de Dios, y la fecunda Virgen. Su espera por Dios con esperanza se ha convertido en presencia; Las promesas se han convertido en regalo. El Adviento es el tiempo de la Hija de Sión, la virgen de la espera que en su "fiat" anticipa el "Marana-tha" de la Novia. Ella representa nuestra humanidad trabajando junto con Dios, haciéndole entrar en el mundo y en nuestra naturaleza humana rota y herida.

Nuestra parroquia está ofreciendo un extenso calendario de eventos con el fin de llevarnos profundamente hacia las gracias de esta temporada que da vida. Si no han recibido un calendario, por favor tomen uno del Escritorio de Bienvenida u Oficina Parroquial. También está en línea en www.queenofpeace.net. Aquí verán actividades conmemorativas de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y celebración de la Fiesta de Virgen de Guadalupe - dos fiestas en honor a nuestra Santísima Madre, que nos enseña a recibir al Señor en nuestros corazones. También tenemos nuestro concierto de Navidad, la bendición del nacimiento, y la obra navideña.

En este tiempo, en el que nuestra cultura se centra en los regalos materiales, les invito a adoptar un enfoque diferente. Pidámosle al Señor dones y gracias espirituales. Rezo para que el Señor continúe bendiciendo a nuestra parroquia en su bella diversidad, para que podamos apartar divisiones y abrir nuestros corazones a la reconciliación y a la unidad, y que Él nos guíe en la construcción de nuestro nuevo hogar, nuestro nuevo centro parroquial. No dejemos que las nuevas modas seculares, o nuestro desenfrenado materialismo, o incluso los diferentes compromisos sociales de estos días ocupados, nos quiten el don de amor que Dios nos ha preparado para concentrarnos en nuestra necesidad de su venida.

En Cristo,

Padre Félix P. Medina-Algaba