IN ADVENT, LET’S TURN TO MARY WHO TEACHES US TO RECEIVE OUR LORD

Dear Brothers and Sisters in Christ,

On this Third Sunday of Advent, we rejoice because the coming of our Lord at Christmas is almost here! Advent is a time of preparation for the coming of Christ – not just at Christmas – but also in our hearts and in our lives. In the second reading today, St. James encourages us to “Make your hearts firm, because the coming of the Lord is at hand” (Jas 5:7-10). How do we make our hearts firm for his coming? How do we prepare ourselves? Let’s turn to our Blessed Mother, who teaches us how to receive him.

This past week, we celebrated the Immaculate Conception of the Blessed Virgin Mary, and we heard in the first reading that when the Angel Gabriel came to her to announce that she would bear a son, he greeted her, “Hail, full of grace!”(Lk 1:28). Mary, immaculately conceived, was full of the grace she received from God, which protected her from the stain of sin. Mary accepted God’s grace, she was open to Him, she let herself be loved by Him, receiving from Him, always. It was not her that went to God; it was God that went to her. It was God who acted in her, and in her openness, she said yes, “Behold, I am the handmaid of the Lord. May it be done to me according to your word” (Lk 1:38).

God wants to act in your life too; He has a plan for each of our lives, just like He had for Mary, a plan in which He is present at all times. He wants to enter our lives and is waiting for our “yes.” Many times we think we have to do things: that we have to go to Him, that we have to make our own happiness, that we have to be good for Him, that we must do this or that. But in reality, God wants to do all these things for us. It is He who comes to find us where we are, to fill us with His love and His grace, so that we may live as His children, always in His presence, allowing Him to act in our lives so that His perfect plan for us may be fulfilled.

I would like to remind you of something else the Angel Gabriel said to Mary, “Do not be afraid” (Lk 1:30). It is the opposite of what the devil tells us. The devil lies to us, filling us with fear. We are often afraid of God’s plan in our lives, afraid of encountering Him, afraid of being with Him. Yet these words, “Do not be afraid,” are for us too. They are the same words our Blessed Mother spoke on the Hill of Tepeyac in Mexico, in 1531, when she appeared to a poor, native man named Juan Diego. It’s what we will celebrate on the Feast of Our Lady of Guadalupe.

Mary appeared asking for a church to be built on that hill to be a source of consolation to the people, which were living in despair, a place for Christians to gather together, which would’ve been a center of evangelization for millions of people, for many generations. Juan Diego obeyed, and went to tell the bishop what he saw, but the bishop was skeptical. Mary appeared to Juan Diego again, and when he told her of the bishop’s doubts, she sent him again, with the same message. The bishop asked for a sign from Juan Diego, to know it was really her that wished for the church to be built. Mary gave Juan Diego such a sign. She sent him to pick roses, which appeared miraculously on that hill in the middle of winter, and arranged them on his tilma. When Juan Diego returned to the bishop and revealed his tilma, the roses fell to the floor, revealing an image of Our Lady. The bishop fell to his knees, believing in Juan Diego’s message. A church was built, as Mary requested, and millions of natives converted to Catholicism in just a few years. 500 years later, the image of Our Lady remains on the tilma, in perfect condition.

Juan Diego was also afraid of what was being asked of him, but our Lady assured him, “Do not be afraid…am I not here who am your Mother?” These are words for each one of us personally, and for all of us as a parish family. Our Lord is calling on us too, to build a new place of consolation and evangelization, our new parish center building, which will bring the Catholic faith to thousands of people, as spiritual home and a haven of peace in a troubled and unbelieving world. You’ll hear more of this in January, as we begin preparations for more listening sessions where we all can share our input on the rebuilding of the facilities west of the church.

We have much reason to rejoice! The Lord is coming, and in preparation, He has sent us His own mother, to be our mother too. No matter what country we are from or what language we speak, we are all children of the same mother. Her tender love unites us, with each other, and with Him who is to come. In this time of Advent, I invite you to ask for her intercession, so that your fears may also vanish, so that you too can be open to His will, and so that your heart may also receive Him this Christmas.

In Christ,

Father Felix P. Medina-Algaba

 

 

EN ESTE ADVIENTO, ACUDAMOS A MARÍA QUIEN NOS ENSEÑA A AMAR A NUESTRO SEÑOR

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

¡En este Tercer Domingo de Adviento, nos alegramos porque ya casi llega la venida de nuestro Señor en Navidad! El Adviento es un tiempo de preparación para la venida de Cristo, no sólo en Navidad, sino también en nuestros    corazones y en nuestras vidas. En la segunda lectura de hoy, Santiago nos anima, diciendo: "Mantengan firme el ánimo, porque la venida del Señor está cerca." (Santiago 5:7-10). ¿Cómo mantenemos firme el ánimo para su venida? ¿Cómo nos preparamos? Acudamos a nuestra Madre Santísima, que nos enseña a cómo recibirlo.

La semana pasada celebramos la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, y en la primera lectura escuchamos que cuando el ángel Gabriel vino a ella para anunciarle que daría a luz un hijo, la saludó: "¡Alégrate, llena de gracia! "(Lc 1, 28). María, inmaculadamente concebida, estaba llena de la gracia que recibía de Dios, que lo cual la protegió de la mancha del pecado. María aceptó la gracia de Dios, estaba abierta a Él, se dejó amar por Él, recibiendo de Él, siempre. No fue ella quien fue a Dios, fue Dios quien fue a ella. Fue Dios quien actuó en ella, y en su disposición, ella dijo que sí, "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho "(Lc 1, 38).

Dios también quiere actuar en tu vida; Tiene un plan para cada una de  nuestras vidas, como lo tuvo con María, un plan en el cual Él está presente en todo momento. Él quiere entrar en nuestras vidas y está esperando nuestro "sí". Muchas veces pensamos que tenemos que hacer cosas: que tenemos que ir a Él, que tenemos que hacer nuestra propia felicidad, que tenemos que ser buenos para Él , Que debemos hacer esto o aquello. Pero en realidad, Dios quiere hacer todas estas cosas por nosotros. Es Él quien viene a encontrarnos donde estamos, a llenarnos con Su amor y Su gracia, para que podamos vivir como Sus hijos, siempre en Su presencia, permitiéndole actuar en nuestras vidas para que Su plan perfecto para nosotros Pueden cumplirse.

Quisiera recordarles algo más que el ángel Gabriel le dijo a María: "No temas" (Lc 1, 30). Es lo contrario de lo que nos dice el diablo. El diablo nos miente, llenándonos de miedo. Muchas veces tenemos miedo del plan de Dios en nuestras vidas, miedo de encontrarnos con Él, miedo de estar con Él. Sin embargo, estas palabras, "No temas", son para nosotros también. Son las mismas palabras que la Virgen habló en el cerro de Tepeyac, en México, en 1531, cuando se le apareció a Juan Diego. Es lo que celebraremos en la Fiesta de la Virgen de Guadalupe.

María se apareció pidiendo que se construyera una iglesia en ese cerro para ser una fuente de consuelo para el pueblo, que vivía sin esperanza, un lugar donde los creyentes pudieran reunirse, lo que podríamos llamar un centro de evangelización para millones de personas, por muchas generaciones. Juan Diego obedeció y fue a decirle al obispo lo que había visto, pero el obispo no creyó. María se le apareció de nuevo a Juan Diego, y cuando él le habló de las dudas del    obispo, volvió a enviarlo con el mismo mensaje. El obispo pidió una señal de Juan Diego, para saber que era realmente ella que deseaba que la iglesia fuera construida. María le dio a Juan Diego esa señal. Lo envió a recoger rosas, que aparecieron milagrosamente en ese cerro en medio del invierno, y ella misma las acomodo en su tilma. Cuando Juan Diego regresó al obispo y reveló su tilma, las rosas cayeron al suelo, revelando una imagen de La Virgen. El obispo cayó de rodillas, creyendo en el  mensaje de Juan Diego. La iglesia fue construida, como María lo pidió, y millones de nativos se convirtieron al catolicismo en sólo un par de años. 500 años después, la imagen de Nuestra Virgen permanece en la tilma, en perfecto estado.

Juan Diego también temía de lo que se le pedía, pero la virgen le aseguro, "No temas...¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?" Estas son palabras para cada uno de nosotros personalmente, y para todos nosotros como una familia parroquial. NuestroSeñor nos invita también a construir un nuevo lugar de consuelo y evangelización, nuestro nuevo centro parroquial, que llevarás la fe católica a miles de personas, como hogar espiritual y como refugio de paz en un mundo turbado y sin fe. Escucharán más de esto en enero, mientras comenzamos los preparativos para más reuniones en donde todos podremos compartir nuestra opinión sobre la reconstrucción de las instalaciones al oeste de la iglesia.

¡Tenemos muchas razones para alegrarnos! El Señor ya viene, y en preparación, nos ha enviado a su propia madre, para ser nuestra madre también. No importa de qué país vengamos o qué idioma hablamos, todos somos hijos de la misma madre. Su amor tierno nos une, unos con otros, y con Aquel que ha de venir. En este tiempo de Adviento, los invito a pedir su intercesión, para que también sus temores desaparezcan, para que también ustedes puedan estar abiertos a Su voluntad, y para que su corazón también lo reciba en esta Navidad.

En Cristo,

Padre Félix P. Medina-Algaba,

Párroco