AT THE END OF ADVENT:  THE NATIVITY SCENE PREPARES US TO RECEIVE GOD'S INCARNATION!

Dear brothers and sisters in Christ,

This Saturday, December 17, we start the second part of Advent, what many know as the Novena of Christmas. These last days of Advent prepare us to celebrate the mystery of God's coming into human history at Christmas. The Nativity of our Lord is the culmination of a long history of God trying to come closer and closer to humanity. God has become involved in human history to the point of becoming man Himself. Now and forever God is one of us, and man is part of God. Though sin has the power to separate us from God, the Incarnation has even a greater power: man and God can be fully united in the person of Christ. The Creator has become a creature. Now, human history is divine history.

The final days of Advent and all the Christmas Season (from Christmas Eve until January 9, Feast of the Baptism of the Lord) constitute an authentic celebration of our humanity, which recall the witnesses and instruments of God's incarnation. It is the time to rejoice in being children of God; and in the elevation of our humanity to share in the divine nature. Children, the best representatives of humanity at its purest state, are fundamental to understand the Mystery of Christmas. God has become weak, simple, real, defenseless, vulnerable, and poor like a child. The Nativity Scene has been the great tool used by the Church to bring us to the Child God. Its symbolism takes priority before any other Christmas decoration and symbol. It should be prepared by all the family members with elements of nature (not artificial), since creation has been sanctified by the presence of our God among us. 

The first Nativity Scene was built by St. Francis of Assisi in Greccio, Italy around 1223. Thanks to St. Francis, the Nativity   Scene has become the most important sign of the Christmas season in the Catholic tradition. We believe that now, after the first Christmas, we are able to see the humanity of our God, his defenseless love, his humility and goodness. God has decided to be born in a stable, in a manger, among animals. No barrier of majesty divides us from him. He has drawn to us as near as a child, so that we may address him with familiarity. St. Francis said: “If anything can conquer man’s vainglory, his violence, his greed, it is the vulnerability of the child.” 

In preparation for Christmas, and throughout the Christmas Season, it would be great if our families at Queen of Peace would gather around the Nativity Scene to celebrate simple but very rich and meaningful domestic liturgies. In front of the images of the historical, real and true presence of God among us, the parents introduce their children to the different      aspects   of the Incarnation and to some kind of veneration of the Child Jesus, at the level that each one of them is able to       understand. Some themes for these home liturgies lived with the family could be: the Annunciation; the Visitation; Mary and Joseph’s journey to Bethlehem; the Birth of Jesus; the Announcement to the Shepherds; the Adoration of the Three Magi; the Flight to Egypt; Jesus is presented in the Temple; the Hidden life of Jesus in the Family of Nazareth.

This last Thursday, December 15, during our Christmas Concert, we blessed our Queen of Peace Nativity Scene. During the   next few weeks of Advent and Christmas, I invite all the children with their families to come around the display and pray for a few minutes before the spectacle of our humble God who comes to live among us. Let us pray together that these final days of Advent may open our lives, our thoughts, our plans and our desires to his salvation. 

In Christ,

Father Felix P. Medina-Algaba, Pastor

 

 

AL FINAL DE ADVIENTO: ¡EL NACIMIENTO NOS PREPARA PARA RECIBIR LA ENCARNACIÓN DE DIOS!

 

Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo,

Este sábado, 17 de diciembre, comenzamos la segunda parte de Adviento, lo que muchos conocen como la Novena de Navidad. Estos últimos días de Adviento nos preparan para celebrar el misterio de la entrada de Dios en la historia humana en Navidad. El Nacimiento de nuestro Señor es la culminación de una larga historia de Dios intentando acercarse cada vez más a la humanidad. Dios se ha involucrado en la historia humana hasta el punto de convertirse en hombre Él mismo. Ahora y para siempre Dios es uno de nosotros, y el hombre es parte de Dios. Aunque el pecado tiene el poder de separarnos de Dios, la Encarnación tiene incluso un poder mayor: el hombre y Dios pueden estar plenamente unidos en la persona de Cristo. El Creador se ha convertido en una criatura. Ahora bien, la historia humana es historia divina.

Los últimos días del Adviento y toda la Temporada Navideña (desde la víspera de Navidad hasta el 9 de enero, Fiesta del Bautismo del Señor) constituyen una auténtica celebración de nuestra humanidad, que recuerda los testimonios e instrumentos de la encarnación de Dios. Es el tiempo de regocijarse en ser hijos de Dios; Y en la elevación de nuestra humanidad para compartir la naturaleza divina. Los niños, los mejores representantes de la humanidad en su estado más puro, son fundamentales para entender el misterio de la Navidad. Dios se ha vuelto débil, simple, real, indefenso, vulnerable y pobre como un niño. El Nacimiento ha sido el gran instrumento utilizado por la Iglesia para llevarnos al Niño Dios. Su simbolismo tiene prioridad ante cualquier otra decoración y símbolo de Navidad. Debe ser preparado por todos los miembros de la familia con elementos de la naturaleza (no artificial), ya que la creación ha sido santificada por la presencia de nuestro Dios entre nosotros.

El primer Nacimiento fue construido por San Francisco de Asís en Greccio, Italia alrededor de 1223. Gracias a San Francisco, el Nacimiento se ha convertido en el signo más importante de la temporada de Navidad en la tradición Católica. Creemos que ahora, después de la primera Navidad, podemos ver la humanidad de nuestro Dios, su amor indefenso, su humildad y bondad. Dios ha decidido nacer en un establo, en un pesebre, entre animales. Ninguna barrera de majestad nos separa de él. Nos ha atraído tanto como un niño, para que podamos hablarle con familiaridad. San Francisco dijo: "Si algo puede conquistar la vanagloria del hombre, su violencia, su codicia, es la vulnerabilidad del niño".

En preparación para Navidad y durante la temporada navideña, sería estupendo que nuestras familias en Reina de la Paz se reunieran alrededor del Nacimiento para celebrar liturgias domésticas simples pero muy significativas. Frente a las imágenes de la presencia histórica, real y verdadera de Dios entre nosotros, los padres introducen a sus hijos a los diferentes aspectos de la Encarnación y a la veneración del Niño Jesús, a un nivel que cada uno de ellos es capaz de entender. Algunos  temas para estas liturgias caseras vividas con la familia podrían ser: la Anunciación; La Visitación; El viaje de María y José a Belén; El nacimiento de Jesús; El Anuncio a los Pastores; La Adoración de los Tres Reyes Magos; El viaje a Egipto; Jesús es  presentado en el Templo; La vida oculta de Jesús en la familia de Nazaret.

Este último jueves, 15 de diciembre, durante nuestro Concierto de Navidad, bendecimos a nuestro Nacimiento de Reina de la Paz. Durante las próximas semanas de Adviento y Navidad, invito a todos los niños con sus familias a que vengan a la  exhibición y oren unos minutos ante la grandeza de nuestro humilde Dios que viene a vivir entre nosotros. Oremos juntos para que estos últimos días de Adviento puedan abrir nuestras vidas, nuestros pensamientos, nuestros planes y nuestros deseos a su salvación.

En Cristo,

P. Félix P. Medina-Algaba,

Párroco